regreso a la cama matrimonial
al aliento masculino de la esposa repetida
las aletas de su nariz practican levantar vuelo
caen exhaustas
los párpados
panteones párpados
respiran
no lo nota
neutrinos la atraviesan
la realidad es lo que nunca veremos
trepa por el sueño a las pupilas
el grito desgarrador que la sacude
tiembla la mujer el pubis de sus nueve años
acribillado
herida en la herida
escapa de su primo
es la una de la mañana
hace ocho grados bajo cero
el gato del vecino quizá no sobreviva
en cambio el mío salta
sus patas y su echada aplastan el acolchado
oigo ronroneo de espera
de a ratos huele a podrido
no le eches otra vez
la culpa al gato
—murmura mi mujer
descubro con la punta de los pies
los huesos felinos
la incertidumbre
doy vuelta la cara y miro
allí están sus ojos
o tal vez
sus órganos visuales secos
Schrödinger baja
rodeado de moscas
camina hacia el sillón
al mismo tiempo bebe su leche
trepa al árbol del patio
se enrolla a morir en la caja
quizá no
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