Vencidos sobre la cama
pienso
en qué pensarás.
Yo en la ventana de Berenice
por la webcam allá en Puebla,
el Popocatépetl tras su hombro
y su boca azteca jurando que me ama,
que voy a hacer estallar al volcán,
que no volveremos a vernos.
Y nunca más oler debajo de sus brazos
el aire de Tamaulipas,
la espuma del mar abandonando
sus tobillos.
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