Travelodge 2 a.m.
El autobús de Colorado /Craig,
vacío y sin chofer,
mastica
el desierto gris de los insomnios.
Dejo la ventana y sus fantasmas.
Adentro,
la zorra que llamé para hablar de vos,
dará consuelo si lloro.
Si quiero sexo
preguntará cómo,
si estar solo, se irá
como las hienas una vez desgarrada la carne.
Duermo.
Al levantar los párpados,
el rostro del verdugo en el espejo del baño
decidirá rasurar
o cortar por la garganta.
Resignamos ir hasta donde llegáramos,
llegamos a dónde íbamos:
ninguna parte.
Olvidemos
a pesar de despedirnos
mordiéndonos los labios.

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