Las estrellas recién llegan, lo saben:
silente trepará Paula a mi techo
y, sentada a mi lado sobre el tanque,
comentará lo extraño, lo inquietante
de sentirnos así, no sé... tan vivos.
Nada escapa a la luna desde el tanque,
cartografía a escala real, una
tela de negra calma suspendida
que la municipal luz amarilla
intenta rescatar de los resquicios.
En el recuerdo de esos techos late
ahorcada la vida; es la frontera
de eventos, entropía, fregadero,
todo devora, pero nada tiene.
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