7 de noviembre de 2025

El final de Pasadena

 


Los padres suben al oscuro tren cuyo destino

se desconoce hasta el abordaje.

Con enormes bolsos

buscan los asiento asignados.


Los árboles por las ventanillas

en los campos que ondulan, 

marcan el ritmo.

Sus hijos

quedamos atrás.


El reflejo de plata en las montañas lejanas,

avanza quieto.


A la hora de la tarde que sangra 

se quedarán irreversiblemente dormidos.

Nosotros

volveremos a casa.


También algún día

seré el manojo de palos y cuero

en el hueco de un árbol, 

el descenso

la música oscura y ciega

que no canta ni suena.


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