...la mataron, dice mamá, le dieron,
fuerte con la cuchilla en el cogote,
quedó despatarrada en la cocina
y el Albertito, continúa mientras
unto lento manteca en la tostada,
entró, pisoteó descalzo el charco
de sangre y ahí nomás llamó a la cana,
que no llegaba, no llegaba, y la Irma
se moría... ¿Hoy pasó eso? le pregunto,
como si nada y agarro la gomera:
ya escucho lejos largas silvatinas
del Toruno, el Damián y Paula, para
treparlo todo en esas vacaciones.

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