hay un muerto frente a mí
con hambre
con desfachatez
un muerto
que vino del olor de mis zapatillas
desnudo como un agujero que no canta
vino este muerto al vino santo de la huida
no vuelvas
yo velo por nosotros cuando niños
mantengo hamacas mudas
desde siempre
un amor quebrado por la furia
deja que nos lleve el hombre de la bolsa
la república interna
el mundo sin ombligo
aunque bello
desamparado como un dios
en la fiebre
barcos de calor
navegan el espacio que no importa
como el tiempo
lo único creíble es la espera
del cuerpo que no entiende
perdoname sin gracia
como quien tira un carozo
al fondo del ropero
perdoname despacio
con silencio de gruta
y abrí el ataúd
para que el loco huya
viene cargada de drogas
y golpes
otra vez
está embarazada
como el que revela
el costado enfermo de los muebles
desciende sobre nosotros
un polvillo mortuorio
felices
porque es la tarde
condenados a la zanellita azul
damos vueltas
a un pueblo enfermo
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