Tu padre aún sostiene la escopeta
tras la ventana del rancho.
Como la sangre
en las alfombras de goma del baño,
nuestro auto y las colinas,
los erráticos climas de Sonora,
se borronean en sus pupilas.
Sostén el vendaje, amor,
mientras acelero.
Hagamos silencio.
Nos iremos lejos,
volaremos como desquiciados
sobre esta ancha serpiente gris que arde
bajo los neumáticos.

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